En el encuentro, y según señala una nota publicada por el ente foral, “tanto Errazkin como Intxaurrandieta han mostrado su deseo de llevar a cabo este proceso junto al ayuntamiento de la localidad y los y las zestoarras”.
Este depósito de residuos no recuperables albergará aquellos que no se hayan podido procesar en la planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) que estará ubicada en Zubieta. Según la Diputación, en esta planta “se quitará el oxigeno y el líquido a los residuos entrantes” y serán “inertizados, y el resultado será una materia que no generará ni olores ni lixiviados”. Algo que ha sido puesto en duda por la oposición en las Juntas Generales y por algunos expertos.
«Solución limpia y sostenible»
En la misma nota, el ente foral asegura que “el depósito de Zestoa es una solución limpia y sostenible; una alternativa a la incineradora y al vertedero de cenizas tóxicas que ésta generaría. Permitirá, además, la clausura de los actuales tres vertederos contaminantes del territorio”. En este sentido, los planes de la Diputación pasan por clausurar el vertedero de Zarautz en diciembre, el de Laptatx, en Azpeitia, en abril del próximo año y el de Sasieta, en Beasain, a finales del mismo. El ente foral garantiza que Gipuzkoa contará para entonces con las infraestructuras necesarias para poder proceder al cierre de estos vertederos. La diputación también apunta que se “trata también de una valorización” de la zona, “ya que los y las zestoarras recuperarán la cantera de Osinbeltz para su disfrute”.
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